¿UN MINISTRO EN EL CLOSET?: ACUSACIÓN IMPROBABLE, PROBABLEMENTE...

Miércoles, 17 Junio 2020 01:07 Escrito por  Publicado en Nacionales Visto 435 veces
"Hay gente que le tira piedras al río para que éste suene..." "Hay gente que le tira piedras al río para que éste suene..." redes

Este es el gran conflicto entre la libertad de expresión y la vida privada, el derecho a la honra personal y la enorme posibilidad que hoy existe para dañarla, como ocurre en éste y otros muchos casos.

Por:Luis Edo. Silva de Balboa. (Articulista histórico de El Gong (Desde 2000) y medios asociados)

Hay quienes dicen que cuando el río suena, es porque piedras trae, pero a otros les parece que también hay gente que le tira piedras al río para que éste suene.

Gran impacto ha producido en los sectores conservadores del país y del gobierno la acusación de parte de un prostituto juvenil que señala haber sido pareja del señor Ministro de Salud, Enrique Paris, quien ha asumido en estos días sus funciones.

El joven de la Comuna de La Pintana relata con efusiva narrativa sus vínculos con el hoy Secretario de Estado. Narra que el 1910 conoció al Ministro a través de un Chat de encuentros homosexuales (no menciona el nombre del Chat) y que a partir de ese momento hubo encuentros entre ellos, incluso que don Enrique lo iba a buscar a su lugar de vivencia en La Pintana “en su lujoso automóvil”. (No da detalles del auto)

Esta narrativa se mezcla con un paradojal cuestionamiento político en contra de la gente de dinero y de derecha. Incluso se descalifica a otros personeros de la derecha chilena.

“En nuestro primer encuentro me dio 15 mil pesos sin más” y continúa señalando que en esa ocasión no hubo sexo, solo cariños “ni siquiera un beso”.

El joven Juan Carlo reconoce que en ningún momento esto sucedió siendo él menor de edad (lo único que está penado por la Ley), o sea, que se trataría de una relación entre adultos, lo que no constituye delito alguno.

¿Cuál sería entonces el objeto o la intención de tan tardía denuncia? De paso, cabe destacar que no hay nada que denunciar, solamente algo que comentar.

Juan Carlo quien se declara practicar actualmente la prostitución masculina, hace una apología a la moral pública y denuncia a “estos caballeros llenos de plata que abusan de jóvenes pobres”. ¿Se sitúa en el lugar adecuado un prostituto para dar alertas o lecciones de moral pública? 

La situación puede ser cuestionable en el área de la moral – la moral es algo muy personal y subjetivo – o bien puede ser cuestionable en el orden social, dado que se supone que el Dr. Paris es un hombre casado con hijos, y supuestamente su familia no estarían al tanto de estas supuestas actividades íntimas de don Enrique.

Sin duda que resulta difícil entender que un muchacho poblacional invente en su totalidad un cuento como éste. No tiene precedente. Es posible que sufra de alguna anormalidad o alteración emocional que lo haga patológicamente hacer estas declaraciones de la nada. ¿Puede ser de la total nada?

Por su parte el señor ministro Enrique Paris ha anunciado la presentación de una querella por Injurias y Calumnias. La Calumnia no es un tipo penal posible de aplicar a este presunto delito, y la injuria requiere del animus injuriandi lo que deberá probarse en el tribunal.

Sin embargo, el daño a la imagen pública de Enrique Paris está hecho. Creemos que además hay una asociación extraña o ilícita de quienes montan el video y su publicidad.

Todo esto se ha hecho a través de las redes sociales, las que, sin control alguno, son las plataformas desde donde se puede montar cualquier cosa en contra de cualquier persona.

Este es el gran conflicto entre la libertad de expresión y la vida privada, el derecho a la honra personal y la enorme posibilidad que hoy existe para dañarla.

Si don Enrique Paris asume sus actividades privadas en su vida, sólo le corresponde a él hacerlo, pero sin duda es y será largo muy difícil de aclarar y siempre quedará la duda, y será como el tono o timbre de su voz, la que nace de su alma, mientras Juan Carlo se solaza en una actitud ingrata y muy poco humana.

Hay muchísimos muchachos pobres que no por ello eligen prostituirse, y mucho menos, si así fuera, el morder la mano que le dio de comer aunque fuere en un intercambio al cual nadie lo habría obligado.

jas_toxico

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