57.- Memorias de Don Jubilón

Sábado, 25 Julio 2015 13:40 Publicado en Don Jubilón Visto 1397 veces
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Las empieza a escribir  el Año 2010 cuando luego de 50 años vuelve en Chile un gobierno democrático de la derecha. Coincide con un  fuerte terremoto y la jubilación del autor de estos  “Avatares y Milagros“. Lo anterior produce una irresistible conmoción en su espíritu, que se  auto convoca  como “Gurú” para  ayudar  al Gobierno de Piñera.

La  I Parte: “Chile Velero” compuesta por  10  capítulos de corte poético-político- chuchoquero,. La II Parte: Colonos en La Araucanía,    narra en otros 10 capítulos  los avatares de bisabuelos y abuelos alemanes y suizos , llegados a La Araucanía en 1883  invitados por el Gobierno de Chile. Una épica  que  tiende a ser poco valorada,  cuando aún no se resuelve  en la región un  conflicto multicultural que se inició hace más de  500 años. La III Parte  narra los 15 años  vividos en un pueblo chico: Yungay.  A partir de 1945, tomará 23 capítulos  que culmina en 1960, cuando la familia  deja este pueblo de Ñuble  y se traslada al Norte. La IV Parte,  narra los  15 años en Santiago (1960-1975). Y en eso estamos.

Cap.16 – Acontecimientos de 1970

El día 4 de septiembre  Allende y la Unidad Popular   llegan al Gobierno en una reñida lucha política a tres bandas. El ambiente  está con los ánimos muy crispados  en los extremos de la derecha y la izquierda.  Típico, se empieza a “retroscavar” con chistes  a los ministros populares de  Allende,  desacostumbrados con  los  protocolos gubernamentales  que conservan  rancios abolengos.  Siempre las bromas  ácidas a los Presidentes  resultan  chocantes al espíritu evangélico de  Don Jubilón. No le gusta la tirria  con que los perdedores de una elección presidencial socavan sin  piedad al gobierno de turno.    La ratificación de Allende como presidente con un 33% de los votos fue un parto de los montes, sólo posible con el apoyo de la Democracia Cristiana que exigió  un pacto de garantías democráticas, que  fue imposible de cumplir  cuando empezó a gobernar la Unidad Popular. Muchas reformas y muy profundas, cuyas solas siglas eran amenazantes: ENU (Escuela Nacional Unificada).  JAP (Junta de Abastecimientos y precios). FRAP ( Frente de Acción Popular). VOP (Vanguardia Organizada del Pueblo).  La Revolución Cubana, recién triunfante,  genera un eslogan igual amenazante para algunos, y optimista para otros:        “Chile: segunda Cuba de América”.

Pasaron 6 años volando

El 30 de ese mismo mes  recibo el título de Cirujano Dentista  en el Aula Magna de la Universidad de Chile que, por rara coincidencia.  no estaba tomada por los alumnos. Andaban dos tipos de fotógrafos para inmortalizar el momento, los menos que entregaban la foto posteriormente  en su lugar de trabajo; y los ladrones, que daban una dirección falsa. Me habría encantado tener esa foto; pero me consolé  que ya era un profesional con todas las de la ley. Ahora hasta podía hacer propaganda  y mi “boliche”  subió al rango de Clínica Dental. Y ese letrero que no existía en Calle Segunda Transversal de la Población Atacama (en el Paradero 15 de la Gran Avenida);  si  pasó con letras de bronce al antejardín  en calle  9 Norte  Villa Santa Carolina de Macul.  Nos casamos con Alicia  ese verano en Gorbea y de regreso a Santiago  ya teníamos nuestra propia casa.  Nuestra solvencia económica tranquilizó a los suegros y a primó la bienaventuranza que nos adjudicamos nosotros mismos: un  casorio de dos hermanas con dos hermanos.  Lo del matrimonio en la Iglesia  Mormona,  no le gustó mucho a nadie;   pero en el futuro este singular casamiento ahorraría muchísimas complicaciones.  Los de Gorbea eran católicos , sobre todo el suegro, un vasco de pura cepa ya avecindado por muchos años en Gorbea.

Un milagro político

Justo cuando tendría que haber renunciado a la escuela de San Gregorio, no recuerdo por qué conducto, la proactiva Directora de una Escuela  de La Reina  Especializada en  niños  con discapacidades  de aprendizaje, se propuso armar la atención dental en su colegio.  Ella era dirigente  DC del Magisterio y tenía muchos  ”santos en la corte” , sobre todo en el Ministerio de Educación.  Completamente decidida con su proyecto , ofreció  trasladarme  desde San Gregorio,  para que trabajara como profe y odontólogo en su escuela. Le hice ver mis dudas, pero ella estaba absolutamente  convencida que todo  se ajustaría “como poto y calzón”  en este proyecto raro. - “Sólo dígame que acepta el trato” -  dijo el resto corre por mi cuenta. Tenía razón  pues en dos semanas ya estaba trasladado a La Reina.  Ella se había conseguido un equipamiento  completo que donó un dentista que dejó de trabajar  por avanzada edad. Además tenía una enfermera básica, con quien compartiríamos el espacio clínico. Todo perfecto para que mediante este traslado continuara ganando mi sueldo de profesor en las jornadas de la mañana y atendiera pacientes en la tarde.

Y un milagro económico

Todo marchaba ya demasiado bien,  y no esperaba que mejoraran más aún, sin embargo ello ocurrió de un día para otro. El marido oftalmólogo de mi prima temuquense, me ofreció una oficina que  arrendaba  en  San Antonio con Agustinas, pues  se iría a trabajar en un edificio de la Universidad Católica en calle Marcoleta. Trabajamos juntos  un par de meses, y entonces me comuniqué con el dueño,  que en realidad era un antigua familia dedicada al corretaje inmobiliario.    Me manifestó que  deseaba venderla. Ya había cundido la “campaña del terror”  y muchos empresarios  temían que junto con el Gobierno de Allende  viniera una debacle económica total.  La vendía barata y con facilidades de pago. Sólo tenía que  encontrar otro compañero de oficina y que también podían ser dos “bolicheros”  ya presentables y con título bajo el brazo,  que gracias a esta movida  accedían al centro de Santiago donde se concentraba la mayor cantidad de dentistas de la Capital. Y de inmediato surgieron dos pilotos para la maniobra: uno era un primo en segundo grado con quien compartíamos  s  y una abuela común. Y enganchó a otro compañero con quien también eran “ poto y calzón”. Listo

  Las cosas se apuran demasiado

Apenas teníamos unos meses usando  la “Citrola”  y ya habíamos ido  en ella a Gorbea,  cuando mi amigo el Dr. Sami Alamo ( el docente que me enseño a sacar muelas) decidió vender su Fiat 600 impecable, pues  ya era tiempo de tener uno con mayor  cilindrada. Entonces  , con una generosidad sin precedentes,  me ofreció  vender  su joya  en 10 cuotas iguales  -como una especie de regalo de matrimonio -,  pues ya no sólo  éramos amigos entrañables, sino también de nuestras respectivas familias. Era casi muchas calillas, las que se estaban juntando, pero los pacientes aumentaban  con la clínica en el centro,   desde un comienzo éxito para  los tres dentistas recién recibidos.  Y entonces me apareció un increíble comprador de la Citrola   - que debía negociar en similares condiciones para hacerme del Fiat – y ese comprador fue mi padre. Resulta que silenciosamente  su negocio de venta de ropa nueva a plazos se lo permitía.  Y nos metimos en este negocio “múltiple”   haciendo acopio de algo que nuestra familia tenía en abundancia: fe  desde niños en el “Altñisimo”..

 

Próximo capítulo 16.- Esperando algún porrazo.

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