DELINCUENCIA: Genocidio Nuclear - Capítulo 1

Martes, 18 Agosto 2015 17:37 Escrito por  Publicado en Columna del Sheriff Visto 916 veces
El 6 de agosto de 1945, la ciudad japonesa de Hiroshima sufrió una devastación nuclear espantosa El 6 de agosto de 1945, la ciudad japonesa de Hiroshima sufrió una devastación nuclear espantosa elgong

Con motivo de conmemorarse un aniversario más de ese fatídico mes de Agosto del año 1945, fecha en que dos ciudades de Japón sufrieron un ataque nuclear espantoso, estimo oportuno entregar una reseña que muestra los extremos increíbles en que puede caer el ser humano,

cuando se trata de proteger o imponer sus intereses, independiente a la esfera social a que pertenezca; la autoridad que representa o  grupos de poder específicos, cuyo desprecio por la ética y la moral les permitió emplear una arma tan sofisticada, cuyo avance tecnológico y arsenal respectivo, constituye un  potencial  que podría hacer desaparecer nuestro planeta en solo minutos.

El 6 de agosto de 1945, la ciudad japonesa de Hiroshima sufrió una devastación nuclear espantosa, hasta entonces desconocida. Los 12 miembros de la tripulación del Enola Gay, tras un año ensayando el lanzamiento de la bomba, volaron en su B-29 con rumbo a la isla de Tinian. El coronel Paul Tibbets era el comandante de la misión. Aislados de todo contacto con el exterior, aguardaron durante semanas a que llegaran las órdenes de la misión. Ocurrió poco antes del despegue. Entonces lo supieron: el objetivo era Hiroshima.

Ese día, cerca de las siete de la mañana, los radares japoneses detectaron la presencia de tres aeronaves enemigas. El pequeño número de aviones los tranquilizó, no obstante y a modo de precaución, las alarmas  y radios de Hiroshima emitieron una señal de alerta, en forma tal que la población se dirigiera a los refugios antiaéreos.

A las 8:15 un bombardero B-29 lanzó sobre Hiroshima una bomba de uranio. Un estallido indescriptible marcó el instante de la explosión, seguido de un resplandor que iluminó el cielo. En minutos, una columna de humo color gris-morado con un corazón de fuego que alcanzó una temperatura aproximada de 4000º C, se convirtió en un gigantesco “hongo atómico” de poco más de un kilómetro de altura.

Hiroshima perdió todo contacto con el resto del Japón y un silencio absoluto invadió la ciudad. El alto mando japonés envió una misión de reconocimiento para informar sobre lo acontecido. Después de tres horas de vuelo, los enviados no podían creer lo que veían: de Hiroshima sólo quedaba una enorme cicatriz en la tierra, rodeada de fuego y humo y miles de lamentos humanos y animales.

Las víctimas. Murieron 80.000 de los aproximadamente 320.000 civiles y militares que había en Hiroshima, así como 108 médicos y 1.654 enfermeras. Sólo quedaron en pie tres de los 55 hospitales de la ciudad. De 90.000 edificios, unos 62.000 resultaron destruidos

Después de la explosión sobre Hiroshima, los norteamericanos esperaban la rendición inmediata de Japón. Pero esto no sucedió. Las autoridades niponas dieron  por hecho que Estados Unidos sólo tenía una bomba atómica y se mantuvieron en armas. Sin embargo, esta actitud fue prevista por los estadounidenses, quienes, para demostrar que tenían más bombas y de mayor fuerza destructiva, arrojaron una segunda sobre Nagasaki.

Nagasaki: 11:02 del 9 de agosto de 1945

El espectáculo de aniquilación nuclear se repitió en otra ciudad indefensa. Un nuevo bombardero B-29  lanzó una bomba de plutonio, con capacidad de liberar el doble de energía que la bomba de uranio.

Tormentas de Fuego

Las bombas nucleares devastaron Hiroshima y Nagasaki. Dos kilómetros a la redonda de donde explotaron las bombas, la catástrofe fue absoluta: el fuego y el calor mataron instantáneamente a todos los seres humanos, plantas y animales. En esta zona no permaneció en pie ni una sola edificación y se quemaron además las estructuras de acero de los edificios de concreto. Las ondas expansivas de la explosión hicieron estallar vidrios de ventadas situadas incluso a 8 kilómetros del lugar de la explosión. Los árboles fueron arrancados desde la raíz y quemados por el calor.

En algunas superficies, como los muros de algunos edificios, quedaron plasmadas las “sombras” de carbón de las personas que fueron desintegradas repentinamente por la explosión.

El fuego se apoderó de las ciudades, especialmente de Hiroshima, donde se formó una “tormenta de fuego” con vientos de hasta 60 kilómetros por hora. Había incendios por todos lados. Miles de personas y animales murieron quemados, o bien sufrieron graves quemaduras e incluso heridas por los fragmentos de vidrio y otros materiales que salieron disparados por la explosión. Las tejas de barro de las casas se derritieron y la gran mayoría de las residencias de madera ardieron en llamas. Los sistemas telefónicos y eléctricos quedaron prácticamente arruinados. Se calcula que en Hiroshima desaparecieron cerca de 20 mil edificios y casas, y en Nagasaki quedó destruida el 40% de la ciudad.

Los daños fueron enormes, pero la verdadera tragedia fue la pérdida de vidas humanas. Hiroshima, con una población de 350 mil habitantes, perdió instantáneamente a 70 mil y en los siguientes cinco años murieron 70 mil más a causa de la radiación. En Nagasaki, donde había 270 mil habitantes, murieron más de 70 mil antes de que terminara el año y miles más durante los años siguientes. Se calcula que en total murieron cerca de 250 mil personas. La mayoría murió en el acto, mientras  otros yacían retorciéndose en el suelo, clamando en su agonía por el dolor intolerable de sus quemaduras. Quienes lograron escapar milagrosamente de la onda expansiva, murieron a los veinte o treinta días como consecuencia de los mortales rayos gamma. Generaciones de japoneses debieron soportar malformaciones en sus nacimientos por causa de la radiactividad.

Deambulando como Fantasmas

Según los testimonios de quienes presenciaron la devastación, los sobrevivientes de la explosión parecían fantasmas que deambulaban entre cenizas y humo. Fantasmas sin cabellos, pues se les quemó en la explosión; o fantasmas ciegos, que lo último que vieron fue el resplandor nuclear. Como la mayoría de los médicos y enfermeras estaban muertas o lesionadas, mucha gente herida no tenía a dónde ir, así que permanecían desolados frente al lugar donde estuvo su casa. La gran mayoría de los habitantes de Hiroshima y Nagasaki estuvieron expuestos a la lluvia radioactiva y las consecuencias de esta exposición sobre sus cuerpos, condición que  no fue perceptible de inmediato. En muchos casos pasaron días, meses y hasta años antes de que es manifestaran los síntomas del daño.

El efecto psicológico inmediato a la destrucción fue la parálisis. La población entró en una especie de inacción. La limpieza de las ciudades y el rescate de cuerpos se organizaron en algunos sectores hasta algunas semanas después de la explosión. Otro de los efectos que causó el impacto nuclear  fue la sensación de terror constante.

La incursión de un solo avión en el cielo provocaba el pánico colectivo. En la conciencia histórica de Japón, la explosión de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki dejó una cicatriz imborrable.

Cinco días después, los japoneses se rindieron incondicionalmente ante las fuerzas aliadas. Con ello, la Segunda Guerra Mundial, que empezó en 1939, se dio por terminada.

Fuentes de información

http:se piensa.org.mx

Wikipedia, la enciclopedia libre

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