DELINCUENCIA: Bipolaridad como Factor

Lunes, 03 Agosto 2015 00:22 Escrito por  Publicado en Columna del Sheriff Visto 1432 veces
Catástrofes Humanas Catástrofes Humanas elgong

Una sociedad puede sobreponerse a las peores catástrofes, sin que necesariamente deba caer en la delincuencia y la anarquía. Existen ejemplos asombrosos y que vale la pena destacar por lo mucho que representan.

En esta oportunidad mencionaré el caso de Alemania y a continuación el de China y Japón. Al perder la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó tan destruida que nadie  imaginaba posible su recuperación y menos que fuese calificada como “milagro alemán”

A consecuencia de bombardeos insanos que sufrieron pueblos y ciudades castigadas por  el vano  intento de resistir el fin de un estado, presuntuosamente fundado  como el “Reich de mil años”, la población debió caminar sobre ruinas y mermada por millones de bajas civiles y militares; la industria prácticamente desapareció del escenario económico; heridos y enfermos sumaban  millones, mientras el  hambre y otras calamidades se abatían sobre un país destrozado. Que decir de la autoestima de comunidades que despertaban a la cruda  realidad de un sueño nefasto, donde el ser humano mostró su imagen bipolar más negativa.

Otros  países en Europa, incluyendo a los vencedores, también se encontraban en una situación complicada, motivo por el cual y después de muchas dudas, Estados Unidos decidió crear el Plan Marshall, cuyo objetivo central apuntó  a reconstruir la economía de los países afectados por la guerra.

Mediante los valores tradicionales que distingue  a los alemanes en tiempos de paz y que los llevan a realizar verdaderas proezas, entre todos empujaron el carro en la dirección correcta y muy pronto los objetivos se fueron logrando, para asombro del mundo entero.

Sin embargo, el éxito logrado no los detuvo y acelerando aún más les alcanzó para reconstruir el país, continuar la senda de un progreso sostenible y saldar las cuantiosas indemnizaciones de guerra que exigieron los aliados. Al respecto, cabe hacer notar que los millones de mujeres violadas y niños asesinados en Hungría, Austria y Alemania, muchas veces en forma de un desquite bárbaro, representa una cuenta impaga por parte de los vencedores. Desde la era primitiva, las mujeres y los niños han sido considerados como un botín de guerra y objeto de ultrajes horrorosos.

Por otra parte, el bombardeo inhumano de ciudades indefensas debiera haber sido considerado un crimen de guerra para todos los que participaron en el mayor conflicto que ha experimentado la humanidad, donde los derechos humanos fueron sistemáticamente ignorados. Lo real es que solo los vencidos pagaron la cuenta.

En contraposición a un pasado imposible de olvidar, hoy  en día Alemania dispone de una sólida economía, condición que le alcanza para auxiliar a los países  en bancarrota, en tanto que sigue mostrando un crecimiento sostenido en todos los ámbitos. La democracia le viene muy bien a este país.

La receta se puede resumir en lo siguiente:

1.    Educación cívica basada en derechos y deberes irrestrictos.

2.    Austeridad,  autodisciplina y unidad ciudadana.

3.    Disposición a Investigar en todos los frentes.

4.    Aplicación de leyes y programas que hacen del delito y la anarquía un mal negocio.

5.    Vocación por el trabajo bien hecho.

En cuanto al tema de la delincuencia y según el último informe de la ONU respecto a los índices de criminalidad, Alemania ostenta un 0.8  por cada cien mil habitantes, en tanto que nuestro país alcanza un 3,1 cifra que lo ubica como el mejor en  Latinoamérica, donde el peor es Honduras con un 90,4. En todo caso, estas cifras corresponden al año 2012 y lo más seguro es que el índice actual en Chile esté empeorando en  forma sostenida.

Las mujeres delinquen mucho menos que los hombres, centrándose en el delito patrimonial y prescindiendo de la fuerza y la violencia. Los varones cometen mucho más delitos; son más graves y las reincidencias son mayores. En términos generales, en el mundo existe un porcentaje promedio de un 92 por ciento de hombres encarcelados, en relación a un 8    por ciento de mujeres.

Para concluir, es preciso señalar que el hombre es un ser bipolar y que jamás dejará de serlo. Eliminar esta condición podría ser tan letal como suprimir uno de los polos de la corriente eléctrica. Lo único posible consiste en lograr un equilibrio en la polaridad del ser humano a través de programas inteligentes y compartidos por mayorías ciudadanas. Es la única posibilidad de evitar los extremos negativos, facilitando la forma de erradicar los delitos y vivir en paz.

De no hacerlo el riesgo es inmenso, si se toma en cuenta la capacidad innata y facilidad con que el hombre se puede transformar en el peor enemigo de su especie.

Arturo R. Marshall

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