DELINCUENCIA: Aproximación al problema

Sábado, 25 Julio 2015 14:26 Escrito por  Publicado en Columna del Sheriff Visto 1673 veces
Delincuencia, segunda parte Delincuencia, segunda parte elgong

El aumento delictual en una sociedad determinada, es el reflejo del desarrollo humano que la sustenta. No tiene relación directa con la capacidad económica o el potencial de recursos que posee un país determinado.

Más bien, son signos de un serio rechazo social o descontento por la desigualdad excesiva entre clases sociales; entorno familiar insostenible; corrupción generalizada; falta de oportunidades que permitan acceder a un desarrollo honesto, que entre otras,  son condiciones que tienden a justificar el crecimiento progresivo del delito como forma de vida.

Sin embargo y cualquiera sea el motivo que podría justificarla, la delincuencia es un pésimo negocio, como también la anarquía y violación de los derechos humanos.  Aun cuando la justicia tarde muchos años, las cuentas impagas son saldadas.

Los intentos conocidos y orientados  a controlar la delincuencia suelen ser ineficaces y terminan por caer en el abuso y el hacinamiento de personas en antros despiadados, donde los derechos son constantemente violados. La dignidad humana desaparece, al igual que todo intento de rehabilitación.

La historia del mundo ha sido pródiga en adoptar algunas “soluciones extremas” tal  como el exterminio planificado de transgresores y activistas disidentes, que encuentran su descanso eterno en el mar o en fosas comunes. Ahora bien, si existe un conflicto bélico, el destino puede ser glorioso si sirve   a la Patria como “carne de cañón”

El ejercicio del poder suele ser implacable.

En la medida que el negocio de infringir la ley aumenta en un Estado liberal,  los ciudadanos honestos se ven forzados a vivir en un ambiente de desconfianza mutua, mientras proliferan los recursos de protección que ofrece la tecnología o los servicios personales que solo pueden financiar las clases más adineradas. Los pequeños empresarios, que en su conjunto son el motor que mueve la economía de un país, empiezan a sufrir el asedio de mafiosos que lucran con la indefensión ciudadana, a la vez que empieza a producirse una corrupción masiva al interior de  los poderes públicos. A consecuencia de lo mismo, el crecimiento económico se detiene y se torna negativo; la inflación se dispara y golpea con fuerza a las clases más modestas, a consecuencia de lo cual, la situación se torna insostenible; la delincuencia crece en forma exponencial,  al igual que el consumo y tráfico de drogas; la inversión disminuye a niveles insostenibles y todo aquel que puede se marcha al extranjero­–recursos englobados- incluyendo deportistas y profesionales destacados, cuya fuga  –que suele ser irreversible-  agrava aúnmás la situación descrita.

Al llegar  a un límite intolerable, se generan desórdenes cada vez más graves y surgen formas de populismo y bandos irreconciliables, en función a lo cual la situación puede derivar en revoluciones fratricidas  y  dictaduras de diferente pelaje.

En las naciones que han alcanzado un desarrollo humano avanzado,  los objetivos primordiales  se apoyan en leyes e incentivos que permiten disminuir la desigualdad entre clases  sociales. El Orden, Justicia y Participación son pilares fundamentales. Los ciudadanos pueden acceder  a una salud pública gratuita y de buena calidad, incluyendo aspectos preventivos. Así también, la sociedad se apoya en un sistema de educación pública que privilegia y premia los talentos innatos. El acceso a bienes y recursos funciona en un marco de austeridad y con bajos niveles de endeudamiento. El  control de la delincuencia, anarquîa y atisbos de corrupción son controlados mediante la aplicación de programas inteligentes.

Para todos los efectos prácticos,  sería bueno imitar a los países que se encuentran en la cúspide del desarrollo humano, tal como Noruega, Australia, Suiza y Holanda, entre otros. Ellos han logrado un entorno equilibrado, donde prima el respeto a los derechos y no se olvidan los deberes.

Descubrieron hace rato que los milagros no existen.

 

 

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